
No elegimos el nombre de Medussa por casualidad. Medusa era una de las Gorgonas, los monstruos hembra de la mitología griega. Su pelo era una mata de serpientes y su rostro era tan horrible que sólo con verlo, los hombres se convertían en piedra. Medusa dejaba un rastro de piedra allá donde fuera. Y eso mismo hacen los creativos propietarios de Medussa al recoger materiales para edificios e interiores fascinantes.
'¡Empezó como un hobby, luego se convirtió en una profesión y finalmente ha acabado siendo una pasión!' Así describe el trabajo de su vida Marc Goyvaerts, propietario de Medussa. Desde entonces la misma 'mosca' ha picado a su mujer Sonja, a su hija Debbie y al novio de ésta, Kristof. Desde la llegada del nieto Mauro Milano, Medussa ha estado a la espera de 'infectar' a la generación siguiente...
Así, la pasión con que se ha reunido esta colección única es contagiosa y no hay duda de que vale la pena. Los esfuerzos determinan la recompensa: 'Un elemento de belleza es una alegría para siempre'